Creciendo con tu bebé
Desarrollo mes a mes

El sueño de tu bebé: ¿por qué es importante?

Si no duerme tu bebé, en la casa no duerme nadie. Este es uno de los motivos de consulta más frecuente ya que, como es sabido, el sueño es un factor de equilibrio esencial. Enterate por qué.

El sueño de tu bebé: ¿por qué es importante?

Para comenzar es importante aclarar que el sueño desempeña un papel fundamental en el crecimiento de los niños, tanto desde el punto de vista del cuerpo (ya que en la noche se segrega en mayor medida la hormona del crecimiento), como de las actividades intelectuales. 
Es frecuente escuchar y observar la angustia que se genera en los papás cuando cuentan todo lo que hacen para lograr que su hijo se duerma, y el cansancio crónico que esto trae aparejado tanto para ellos como para sus hijos.

¿Cuánto debería dormir tu bebé?

Según la edad de tu bebé debería dormir:

  • El recién nacido: duermen en períodos que varían de 2 a 5 horas (como máximo).
  • Llegando a las 16 o 17 horas diarias.
  • Al mes de vida: duermen unas 15 a 16  horas diarias.
  • Al tercer mes: duermen unas 14 a 15 horas diarias.
  • Al sexto mes: duermen unas 14 horas por día, el sueño nocturno varía entre 8 y 10 horas y las siestas entre 2 y 4 horas aproximadamente. 
  • Al año de vida: duermen unas 13 a 14 horas diarias aproximadamente, siendo los períodos de siesta de alrededor de una a dos horas, generalmente luego de comer.
  •  A los dos años: duermen entre 12 y 13 horas diarias, con períodos de siesta de una hora aproximadamente.
  •  A los tres años: duermen unas 12 horas diarias.

Hay que tener en cuenta que todo dependerá del temperamento del bebé, de la enseñanza que se le brinde y los hábitos de crianza que se le impartan desde muy corta edad.

¿Cómo son las etapas del sueño en niños pequeños?

Las etapas de sueño y de vigilia no son tan claras como en los adultos. Su diferenciación se va logrando con la progresiva maduración del Sistema Nervioso Central.

  • Fase de sueño liviano

En los dos primeros meses de vida, predomina el “sueño activo”. Puede suceder que el niño se despierte fácilmente o al poco tiempo de haberse dormido, o se observen movimientos de todo el cuerpo.

  • Fase de sueño profundo

Luego de unos meses de crecimiento continúa con esta fase. Ambas fases se van alternando durante toda la noche con ciclos que duran entre 50 a 60 minutos.
Con el paso de los días el pequeño crece, se desarrolla y sus funciones mejoran, disminuyendo el “sueño activo”, y se va tornando hacia el “sueño profundo”. Además, con el crecimiento disminuyen las horas de sueño diurno y por ende las horas totales de sueño.

¿Cómo ayudar a que el bebé se duerma solo?

Existen varias corrientes de pensamiento de “cómo” instrumentar esta ayuda.

  • Por un lado están los que recomiendan el colecho, que consiste en que los niños duerman con los padres en la cama hasta edades tardías, justificando solo la necesidad del niño.
  • Lo que generalmente recomiendan los pediatras es el aprendizaje y entrenamiento temprano del bebé con “rutinas positivas” para lograr el tan ansiado dormir. Estas rutinas positivas tienen como objetivo que los padres ayuden al “buen dormir” del bebé desde su sus primeros días, para que ésta sea la base para los años futuros, sobre todo teniendo en cuenta el posible aumento del grupo familiar con la llegada de futuros hijos.

En el caso de que el llanto arremeta con toda su furia, teniendo en consideración que sus necesidades de hambre, pis, caca, etc. ya fueron satisfechas, algunos autores recomiendan acudir luego de unos cuantos minutos de comenzado el llanto, mientras que otros recomiendan todo lo contrario. Quizás la decisión pase más por cómo viven la situación los papás. Los métodos de “espera controlada” han ayudado a muchos papás en todo el mundo, más allá de las críticas que puedan recibir.

Recordá

Es muy importante comprender, aprender, y dejar que los pequeños aprendan a dormirse solos desde muy corta edad. Tanto los fundamentos médicos como los neuromadurativos indican que un bebé sano, independientemente de su individualidad, entre los 5 y los 6 meses, puede dormir ininterrumpidamente toda la noche.

Trastornos del sueño

Cuando las alteraciones normales del sueño infantil son intensas y frecuentes y comprometen el curso normal del desarrollo evolutivo de tu bebé, estamos hablando de trastorno del sueño, que generalmente viene acompañado de una alteración de la dinámica familiar.

  • Sueño Inquieto: se manifiesta por saltos en la cama, vueltas, gritos, rechinar de dientes, facilidad para despertarse, dificultad para volverse a dormir y somniloquios (hablar dormido).
    En la primera infancia, obedecen generalmente al malestar físico producido por hambre, sed, la humedad del pañal o sábana, frío, calor y malestares digestivos.
    En los niños de cualquier edad con patologías orgánicas, como dificultades respiratorias, rinitis, prurito, procesos febriles, también puede perturbarse la tranquilidad del sueño.
  • Insomnio: se caracteriza por alguna de las siguientes situaciones, y se da en forma crónica: dificultad para dormirse solo, frecuentes despertares nocturnos (entre 3 y 15 veces); con imposibilidad de volver a dormirse sin ayuda de los padres, sueño muy superficial, menor cantidad de horas de sueño que lo normal para su edad.
  • Pesadillas: son más frecuentes en niños por encima de los 5 años. Son reacciones casi siempre relacionadas con la ansiedad asociada a sueños espantosos. Estos sueños tienen que ver con situaciones generadoras de ansiedades reales o fantásticas (películas, relatos, cuentos). En las pesadillas, el niño se despierta algo confundido, llorando, pero reconoce a las personas que lo rodean, suele calmarse con esta compañía y al día siguiente es capaz de relatar su “sueño malo”.
  • Sonambulismo: su frecuencia es baja y se da sólo entre 1 a 6 % de la población en general y se presenta en niños mayores de 7 años. El niño se levanta dormido con los ojos abiertos y se conduce como un autómata, después de deambular durante algunos minutos, vuelve a la cama o dócilmente se deja llevar, y al día siguiente no recuerda nada. Los diversos estudios no han demostrado psicopatología verdadera, sólo niveles de ansiedad.

Algunos tips que pueden ayudarte en una noche de llanto sin sueño

  • No le ofrezcas el biberón o la teta si ya se alimentó.
  • Acostalo aunque esté despierto o semidormido esperando que se duerma solito.
  •  Respetá las rutinas diarias de horarios, de juego, baño, cena. Esto los contiene y acostumbra a saber qué es lo que viene.
  • No lo levantes de la cuna.
  • No le des la manito hasta que se duerma.
  • Evitá mecerlo o darle palmaditas en la cola.
  • Evitá agregarle algún factor externo para que concilie el sueño (televisión, música estridente, pasarlo de mano en mano, pasarlo a la cama, etc.)
  • No lo duermas primero en tu cama y lo pases después a la suya.

Por último

  • Recordá que el éxito sólo puede alcanzarse con paciencia, con esfuerzo cotidiano, con constancia y con la convicción de que para conseguir una meta es necesario un trabajo diario.
  • Es importante consultar con el pediatra sobre el sueño de tu hijo ya que será él quien descarte cualquier causa orgánica que origine tal alteración, y luego te orientará para que puedas manejar la situación.

Recordá consultar con tu pediatra si tenés alguna inquietud, él es quién más sabe sobre la salud de tu bebé.

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