Creciendo con tu bebé
Evolución

El octavo mes: tu cuerpo en esta etapa

Los cambios de humor a veces se incrementan en este último trimestre: llanto sin causa y sentimientos encontrados acerca de la maternidad te pueden afectar mucho. No desesperes, esto se debe a los los cambios hormonales que pueden causar molestias parecidas al síndrome premenstrual.

El octavo mes: tu cuerpo en esta etapa

Tu cuerpo en esta etapa

Durante este mes pueden dolerte las costillas bajas del tórax -dependiendo de cuán grande sea tu abdomen-. El gran tamaño del útero comprime esta zona y, además, los movimientos del bebé -cada vez más fuertes- también pueden causar dolor en ocasiones. Una vez que el bebé se dé vuelta y encaje su cabeza en la pelvis, el dolor en las costillas se hará más leve y podrás respirar con mayor facilidad. (El médico, al palpar tu abdomen, puede saber la posición del bebé). 

A esta altura tendrás los pechos cada vez más pesados y voluminosos: en preparación para la lactancia, los conductos lácteos se han expandido. Conviene usar corpiños que los sostengan fuertemente sin que te aprieten. Humectá tus pezones con crema de caléndula Bushi para prevenir futuras grietas.

Si hasta ahora pasaban inadvertidas, las contracciones serán evidentes en este período: el útero se contrae y la panza se pone dura. Si te molestan mucho, hay que buscar la forma de relajarte y descansar más. Es la forma en que tu útero “ensaya” para el parto.

Las articulaciones de la pelvis comienzan a expandirse y tal vez sientas algunos dolores en la zona y también en la parte baja de la espalda. El gran tamaño que ha adquirido el bebé hace que presione la vejiga, por eso aumenta la necesidad de orinar con frecuencia. Para los dolores en la parte baja de la espalda es bueno usar una faja que te sostenga la panza, así como sentarse con un respaldo firme, usar zapatos chatos y evitar hacer esfuerzos o levantar pesos.

Hemorroides

Si no te han aquejado hasta este momento, puede suceder que ahora sí sufras de hemorroides. La mayor presión hacia abajo que se descarga sobre las venas hace que éstas aparezcan. A veces, son muy dolorosas, o incluso pueden sangrar. Te conviene seguir una dieta rica en fibras para que no se dificulte la función intestinal. Consultar con tu médico la mejor forma de tratar este inconveniente es una buena opción. Probablemente tu obstetra comience a citarte cada 15 días para controlarte.

Te recomendamos que ante cualquier duda consultes a tu médico obstetra.

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